ATARDECER A DIEZ METROS




El jueves pasado estaba sola en mi casa, tipo 6:10 p.m., y me dio una crisis existencial de esas que le suelen dar a uno ja,ja, entonces como en mi casa hay un balcón que corresponde al cuarto piso donde suelo ir seguido, entonces común y campante subí a otear el cielo un rato, de hecho muy poco, solo un periquete, porque allí arriba no se escucha el timbre y siempre tengo ciertos barruntos de que llegará alguien; me senté allí a observar el entretenido atardecer y pensé en que todo lo que hace Dios es perfecto, a pesar de la variedad de colores no es para nada abigarrado, al contrario, es demasiado hermoso y contrasta como debe ser, estaba tan entretenida que no miré como pasaban los minutos y en vez de eso, hice un pequeño parangón sobre si las demás personas apreciarán este tipo de cosas como yo, pues porque siempre he pensado que la belleza está hecha para quien sabe apreciarla, creo que soy muy cursi por antonomasia hacia la naturaleza, y espero siempre ser de los afortunados que saben lo maravillosa que es.

Todo esto lo pensé aquel jueves sentada en un balcón, sin darme cuenta que dejé esperando a mi hermano afuera de casa veinte minutos; los colores cálidos de las nubes se espumaron y allí fue donde noté que el tiempo no paraba mientras yo admiraba…

                                                                                                 
Ximena Muñoz 1102 jm 🐇


SIN RETORNO

Estoy encamotada de una amalgama de colores. Sus ojos cafés le quitan el sueño al galicinio, y su piel bronceada me hace sentir que todos los días sale el sol.

Yo solía ser bigarda, pero su llegada a mi vida me dio un giro copernicano, me convertí en una persona acusiosa y suelo eludir cualquier tipo de caterva.

Él aunó mi vida con la suya. Nuestro fin es cambiar al mundo, y tiene mucho sentido, pues si él fue capaz de cambiar el mío con su sonrisa aperlada, ambos haremos algo increíble, recibiendo como emolumento la esperanza de un mundo mejor.

HISTORIAS DE ANIMALES


                                                                



El horrible pestazo que desprendía el jamelgo blanco, hizo que Aurina tapara su nariz con la manga de su saco. La reticencia de no quejarse sobre el asqueroso olor emitido por el animal empeoró su condición; sin embargo, siguió a rajatabla  todas las instrucciones que  le eran dadas por su abuelo. La  cábala  por saber  por qué olía tan mal era incluso menor que el heno que le daba al jamelgo, porqué la tozuda  joven no quería estar cerca del viejo  animal blanco. 

Apenas terminó su trabajo alimentando con escozor al animal, le sonrió espuriamente al malgastado jamelgo y cerró  el establo, para  luego hacer un intento por no vomitar su desayuno.

Rafael siempre fue un hombre muy cándido causando risa en sus habituales compañeros de trabajo. El problema en sí no fue lo inocente y manipulable que era el rubio, si no la imperturbable celotipia  que padecía la crisanta  de su mujer, la misma que lo había reducido a ser un viejo y olvidado caballo de establo. 

Autor: Yiret Valentina Bustos Velasco (802, 2018)

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GENERACIÓN DEL 98



Si pudieras formar un grupo literario con el fin de denunciar una crisis social y política en tu país, ¿qué nombre le pondrías?, ¿qué similitudes y/o diferencias encuentras con los problemas de tu patria y la de la España de finales del siglo XIX?, ¿cómo propondrías un cambio en tu país?

Elecciones presidenciales de Colombia

En el siguiente enlace podrás encontrar las propuestas presidenciales de cada uno de los candidatos. ¿Cuál es tu posición frente a las propuestas de cada uno de los candidatos? ¿Cuáles son viables y cuáles no? 

¿Se debe celebrar o no el día de la mujer?

¿Qué propondrías para que hubiera igualdad de género?